Cómo elegir una sembradora según el suelo
Cómo elegir una sembradora según el suelo
Elegir una sembradora adecuada no depende solo del cultivo que vayas a implantar, sino también —y muy especialmente— del tipo de suelo en el que trabajas. La textura, la estructura, la humedad y el nivel de residuos influyen directamente en el tipo de máquina que mejor rendimiento puede ofrecer. Una buena elección garantiza una nascencia uniforme, ahorro de semilla y una implantación óptima desde el primer momento.
En suelos ligeros o arenosos, lo más importante es mantener la humedad y evitar una excesiva remoción. En estos casos, funcionan muy bien las sembradoras de siembra directa o mínima labranza, que alteran poco el terreno y conservan mejor el agua. Además, es recomendable optar por sistemas de control de profundidad precisos para asegurar que la semilla quede bien asentada sin enterrarse en exceso.
Si trabajas con suelos pesados o arcillosos, la clave está en lograr una buena apertura del surco y evitar la compactación. Aquí suelen rendir mejor las sembradoras con discos reforzados o rejas robustas, capaces de penetrar en terrenos más duros. También conviene que la máquina tenga buen peso y presión regulable en los cuerpos de siembra para garantizar una profundidad constante incluso en condiciones más exigentes.
Por último, en parcelas con abundantes restos vegetales —como ocurre en sistemas de agricultura de conservación— es fundamental elegir una sembradora preparada para trabajar con residuos. Modelos con discos cortadores delanteros y buena capacidad de limpieza del surco evitarán atascos y mejorarán la uniformidad de la siembra.
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