¿Qué aperos necesitas según el tipo de cultivo?
Elegir los aperos adecuados según el tipo de cultivo es clave para trabajar el campo de forma eficiente, ahorrar tiempo y reducir costes. No todas las explotaciones tienen las mismas necesidades, ya que el suelo, el clima y el cultivo condicionan el tipo de maquinaria que se debe utilizar. Contar con los aperos correctos no solo facilita el trabajo diario, sino que también mejora el rendimiento y la calidad de la producción.
En cultivos extensivos como cereales, maíz o colza, los aperos más habituales son los arados, cultivadores, gradas y sembradoras. Estos permiten preparar el terreno, controlar las malas hierbas y realizar una siembra uniforme. Además, el uso de rodillos y abonadoras ayuda a mejorar la estructura del suelo y a optimizar la aplicación de fertilizantes, algo fundamental para obtener buenas cosechas.
Para cultivos leñosos como viñedo, olivar o frutales, se necesitan aperos más específicos y maniobrables. Desbrozadoras, intercepas, trituradoras y atomizadores son esenciales para el mantenimiento del suelo y el control de la vegetación. En este tipo de explotaciones, la precisión es clave, ya que se trabaja entre líneas y se busca proteger tanto las plantas como el suelo.
En el caso de la horticultura y cultivos intensivos, los aperos deben adaptarse a parcelas más pequeñas y a trabajos más frecuentes. Rotocultores, fresadoras, trasplantadoras y equipos de riego facilitan la preparación del terreno y el cuidado de los cultivos.
Elegir la maquinaria adecuada según el tipo de cultivo permite optimizar el trabajo, mejorar la eficiencia y sacar el máximo partido a cada hectárea.
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