Cómo funcionan los biorritmos en los animales de una granja
Los biorritmos son ciclos biológicos internos que regulan funciones esenciales en los animales, como el sueño, la alimentación, la reproducción o la producción de leche. En una granja, entender cómo funcionan estos ritmos naturales es clave para mejorar el bienestar animal y optimizar la productividad.
El reloj biológico: mucho más que dormir y despertar
Todos los animales tienen un reloj interno, conocido como ritmo circadiano, que sigue ciclos aproximados de 24 horas y está influenciado principalmente por la luz y la oscuridad. En vacas, cerdos, aves u ovejas, este reloj regula momentos de descanso, actividad, ingesta de alimento y procesos hormonales. Por ejemplo, las vacas tienden a comer más después del ordeño y a descansar en determinados momentos del día, mientras que las aves ajustan su puesta en función de las horas de luz.
Luz, alimentación y manejo: factores que influyen
En las explotaciones ganaderas, la iluminación artificial, los horarios de alimentación y las rutinas de manejo pueden alterar o reforzar estos biorritmos. En avicultura, controlar las horas de luz es fundamental para regular la puesta de huevos. En vacuno de leche, mantener horarios fijos de ordeño ayuda a estabilizar la producción, ya que el organismo del animal se adapta a una rutina predecible. Cambios bruscos en horarios o condiciones pueden generar estrés y afectar al rendimiento.
Ritmos reproductivos y estacionales
Además del ciclo diario, muchos animales presentan ritmos estacionales ligados a la duración del día y a las condiciones ambientales. En ovino y caprino, por ejemplo, la reproducción suele estar vinculada a determinadas épocas del año. Estos ciclos están regulados por hormonas sensibles a la luz solar. Comprenderlos permite planificar mejor la reproducción y los partos para adaptarlos a las necesidades productivas de la granja.
Bienestar animal y productividad van de la mano
Respetar los biorritmos naturales reduce el estrés, mejora la salud y aumenta la eficiencia productiva. Animales que descansan adecuadamente, comen a horas regulares y viven en entornos estables presentan mejores índices de conversión, mayor fertilidad y menor incidencia de enfermedades. Por eso, cada vez más explotaciones incorporan programas de manejo basados en el comportamiento y la biología natural de los animales.
En definitiva, los biorritmos no son un concepto teórico, sino una herramienta práctica para lograr granjas más eficientes y sostenibles. Entender el “reloj interno” del ganado es apostar por una producción más equilibrada y respetuosa con el animal.
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