Trabajar de noche con maquinaria agrícola: qué debemos tener en cuenta
Durante las campañas más intensas, las jornadas en el campo pueden prolongarse hasta bien entrada la noche. La siembra, la cosecha o la recogida de forraje muchas veces dependen de ventanas de trabajo muy concretas y es necesario aprovechar cada hora disponible. Sin embargo, trabajar de noche con maquinaria agrícola requiere extremar las precauciones, ya que la falta de visibilidad y el cansancio aumentan los riesgos.
La iluminación de la maquinaria es uno de los primeros aspectos que debemos comprobar. Faros delanteros y traseros, luces de trabajo, intermitentes, rotativos y elementos reflectantes deben encontrarse limpios y funcionar correctamente. Una buena iluminación no solo permite ver el terreno y el apero, sino que también facilita que otras personas o vehículos identifiquen la presencia de la máquina.
También debemos prestar más atención al estado de la parcela. Piedras, zanjas, desniveles, postes, árboles o zonas húmedas pueden resultar mucho más difíciles de detectar durante la noche. Siempre que sea posible, conocer previamente el terreno y localizar sus principales obstáculos ayuda a reducir el riesgo de golpes, atascos o accidentes.
Otro factor fundamental es el cansancio del operador. Después de muchas horas trabajando, disminuyen la capacidad de reacción y la concentración. Realizar descansos, mantenerse hidratado y evitar prolongar la jornada cuando aparece una fatiga excesiva son medidas tan importantes como revisar la propia máquina. Llegar unos minutos antes nunca compensa asumir riesgos innecesarios.
Antes de empezar una jornada nocturna también conviene realizar una revisión básica del tractor y los aperos. Combustible, neumáticos, niveles, conexiones, luces y elementos de seguridad deben estar preparados. Una pequeña incidencia que durante el día puede resolverse fácilmente puede resultar mucho más complicada en mitad de una parcela y con poca visibilidad.
Los desplazamientos por carretera requieren todavía más atención. Es imprescindible disponer de la señalización y el alumbrado exigidos, mantener limpios los dispositivos luminosos y tener especial cuidado con la anchura de los aperos y la circulación de otros vehículos.
Trabajar de noche puede ser necesario para aprovechar al máximo una campaña, pero debe hacerse con planificación. Buena iluminación, maquinaria revisada, conocimiento del terreno y un operador descansado son cuatro elementos fundamentales para que esas horas adicionales de trabajo sean realmente productivas y, sobre todo, seguras.
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